COCINANDO BAJOS DE LÍNEA

El artículo a continuación fue durante casi 10 años uno de lo artículos más leídos en LINEASVIVAS, por lo que he decidido rescatarlo, si bien lo he modificado en la medida que yo he ido modificando los bajos de línea en función de mis necesidades y de los materiales disponibles en el mercado.

El bajo de línea es una de las partes más determinantes de nuestro equipo. Llegar a comprender la base de su funcionamiento puede ser sencillo sobre el papel y en realidad, también en la práctica, es física pura. Sin embargo, como tantas otras cosas en la pesca a mosca, a su confección la rodea un halo lleno de leyendas, secretos, misticismos y habladurías.

Un bajo de línea es, en primer lugar y sobre todo, un disipador de energía. ¿Qué? Sí, en serio, su función no es otra que ir reduciendo a 0 la energía que viaja a través de nuestra línea durante el lanzado, realmente, esta función no solo le corresponde al bajo de línea. También la propia línea se encarga de ello, concretamente mediante el cono delantero y de su forma y longitud dependerá y mucho el comportamiento de nuestra línea. Y es que, es el perfil decreciente, con su progresiva disminución de diámetro y masa el que lleva a cabo esta disipación, bien sea en la línea o en el bajo. De cuán pronunciado sea su perfil, dependerá la velocidad a la que se proyecte. Una vez disipada toda la energía, el bajo, colapsará y dejará de proyectarse. Entender este concepto y jugar con la tasa de decrecimiento de nuestro bajo será clave para obtener los resultado deseados.

En segundo lugar y no por ello menos importante, el bajo es la pieza clave de nuestro equipo para hacer frente al dragado. No, esto no quita para que saber lanzar, saber leer el agua y situarte en el río sigan siendo piezas claves para evitarlo, pero hacer que nuestro bajo esté diseñado y compensado para que trabaje de nuestro lado será pieza clave en nuestro éxito.

¿Por qué? El dragado está causado por las tensiones y fuerzas que ejercen la línea y el bajo sobre la mosca, provocando que esta no baje libre únicamente a merced de la corriente. Digamos pues, que el segmento de la línea y el bajo donde nos conviene más crear línea floja que absorba esas tensiones será lo más cerca posible de la mosca, para que ésta siga su deriva lo más naturalmente posible.

Sí, ya se que podemos crear línea floja mediante lances de presentación en casi cualquier punto del conjunto (y debemos hacerlo), pero por mucho lance de presentación que hagamos, si nuestro bajo ha caído totalmente estirado, el dragado será casi inmediato.

Permitidme antes de continuar hacer un inciso sobre este punto. Puede parecer y es parcialmente cierto, que con un bajo bien compensado tendremos mucho ganado en la búsqueda de una deriva natural y que no necesitamos una buena técnica de lanzado para sacar peces, pero no es menos cierto que manejar este tipo de bajos, por lo general largos y con una sección de punta muy larga, no es fácil. Llegar a ser preciso con ellos, conseguir la aceleración suficiente para ir contra el viento cuando es preciso o estrechar lo suficiente el bucle para que entren por debajo de una rama, requiere de maestría, técnica y horas.

Continuamos. La deducción es clara: nuestro bajo no debe de caer completamente estirado. Sí, eso es. Y puede ir en contra de lo que a muchos nos enseñaron cuando empezábamos, donde que quedara todo bien recto parecía ser lo más importante. Deberemos pues, ayudarnos del perfil y longitud del bajo para conseguir esa línea floja en el tippet.

¿Y cómo lo conseguimos? Pues haciendo que nuestro bajo sea capaz de disipar toda la energía cinética antes de que llegue a la mosca. Lo que en la práctica se consigue con bajos largos y, sobre todo, tippets largos. ¿Por qué? Porque una sección larga, fina y paralela no tiene prácticamente capacidad de transmitir energía y en seguida colapsará, formando línea floja, nuestro super héroe en la lucha contra el dragado.


Pasamos a continuación a los tipos de bajos. Como sabréis hay muchos tipos de bajo, pero podríamos dividirlos en:

  • Trenzados, torcidos, de seda… es decir, todos aquellos que normalmente compramos ya hechos y que consisten en un conjunto de fibras entrelazadas formando un huso o una filamento paralelo. Quizás sean los más fáciles y cómodos de utilizar ya que nosotros sólo hemos de preocuparnos por añadir X trozos de monofilamento dependiendo de la situación. Por otra parte, su ausencia total de memoria, su mayor durabilidad y su facilidad de desplegamiento debido a su ahusamiento y a su mayor peso, hacen de él un bajo recomendable y que sigue siendo el elegido por muchos pescadores. En contrapartida, en mi opinión, más que bajos se tratan de prolongaciones de la línea ya que su diámetro, su peso y el material del que están hechos (opaco y hueco) redundan en su discreción y provocan que cojan agua, haciendo que «llueva» sobre las posturas. Por ello, si decides utilizar este tipo de bajos es imprescindible que los mantengas limpios y engrasados durante toda la jornada.
  • Cónicos: también los compramos ya hechos y en la actualidad en el mercado podemos encontrar un amplio abanico en cuanto a longitudes, grosores, perfiles… e incluso materiales, ya que no solo se comercializan en nylon, sino también en otros materiales como fluorocarbono, polímeros flexibles con corazón de nylon, etc. Son más económicos que los trenzados pero por contra mucho menos duraderos, ya que adquieren memoria y el nylon se deteriora con rapidez.
  • Anudados: son aquellos bajos que confeccionamos nosotros mismos en función de nuestras necesidades y gustos a partir de trozos de nylon de distintos diámetros. De esta forma podemos conseguir el perfil y la longitud deseada; por ello, obviamente, son los más versátiles ya que podremos hacernos un bajo perfecto para cada escenario o situación de pesca. Por contra, los nudos son siempre puntos débiles y deberemos cuidar al máximo la resistencia de los mismos. Además, todos sabemos lo engorroso que resultan entre algas o en la época de reproducción de los alisos y los chopos, aunque esto se puede reducir utilizando un barniz en los nudos con buenos resultados.

En 2002 aproximadamente pasé de usar bajos de seda a hacerme mis propios bajos anudados, hasta 2010 más o menos. A continuación van las medidas del bajo que utilizaba (el primer número es el diámetro antes de cocer, el segundo es el el diámetro después de cocer -más o menos- y el tercero es la longitud después de cocer). Aunque yo lo utilizara en esas longitudes lo que importa es la proporción entre todas, así que se puede hacer un bajo igual de bien equilibrado mientras no se varíe la proporción.

0.45 (0.55) — 60cm

0.40 (0.49) — 50cm

0.35 (0.42) — 45cm

0.30(0.36) — 40cm

0.26 (0.32) — 40cm

0.24 (0.28) — 35cm

0.22 (0.25) — 35cm

Hasta aquí es donde es conveniente cocer, en algunas marcas incluso no conviene bajar de un 26 ya que en diámetros inferiores es peligroso por la pérdida de resistencia. Aquí o en el 0.20 es donde conviene hacer una microlazada (me quedo con un perfection loop) para facilitar el cambio de los últimos metros del bajo, que serán los que más desgaste sufran y debamos cambiar con más frecuencia.

0.20 — 35cm

0.16 — 35cm

Terminal/tippet — al menos 125cm


Cocción:

Este método consiste en que el calor del medio hace que los bajos se encojan aumentando así su elasticidad, diámetro y experimentando un aumento de la ductilidad y con ello pérdida de memoria. Dependiendo de a qué calor y durante cuánto tiempo sometamos a un bajo, más evidentes y grandes serán los cambios. Por ello debemos tener en cuenta que el agua hierve a 100º, el agua con sal a 107º, y el agua en una hoya a presión alcanza los 130º.

También se debe tener en cuenta que a la hora de cocer un bajo el diámetro aumenta y disminuye la longitud, así que si se quiere obtener esas longitudes una vez cocido deberemos meter un bajo un pelin más largo o cocer los hilos independientemente y después anudar el bajo. También hemos de tener en cuenta que no todos los hilos reaccionan igual a las altas temperaturas y que con algunos 100º será muy poco y con otros los 130º serán demasiados y los dejará como un chicle.

Por tanto, según lo anterior, en una hoya a presión conseguiremos los cambios más extremos; pero a veces, dependiendo de la marca de monofilamento, esto es contraproducente. Algunos hilos no soportan esa temperatura y quedan excesivamente elásticos como para ser utilizados para un bajo. Sin embargo son perfectos para la realización de amortiguadores de picada pescando con quironómidos en pantanos, por ejemplo. Realizar un amortiguador de picada es tan fácil como cocer un trozo de monofilamento de 30 cm mas o menos de un diámetro entre el 0.25 y el 0.35, y hacerle dos microlazadas, una en cada extremo. Este amortiguador lo intercalaremos en el bajo de línea. La técnica para cocer bajos de linea en hoya es la siguiente:

Llenamos la hoya con 1 litro de agua caliente, metemos el bajo, cerramos y la ponemos al fuego. Cuando la hoya coja presión, es decir, suba el pitorro, la retiramos del fuego y esperamos a que se medio enfríe para sacar los bajos. Yo lo he probado con hilos marca Tortuga y no son aptos para hacer bajos.

En cuanto a la cocción con sal, es la más utilizada y la que a mi mejores resultados me ha dado. La verdad es que se oyen mil formas de cocer los bajos con sal. Cada uno los cuece el tiempo que él cree dependiendo de sus gustos y de la elasticidad que él desee conseguir. Con la marca de hilo que yo utilizo creo que lo mejor es hacerlo de la siguiente forma, aunque quizá para otras marcas esto sea demasiado o muy poco y quizás haya que variar el tiempo.

Lo primero que hemos de hacer es poner agua en una cazuela y añadirle mucha sal y disolverla. La ponemos al fuego y esperamos a que empiece a hervir, cuando este empezando metemos los bajos y retiramos del fuego. Yo dejo los bajos dentro unos 5 minutos y creo que es suficiente. Hay gente que los deja más o que en vez de hacerlo en un solo golpe de calor lo hace en varios más cortos… todo es cuestión de probar.

Por cierto, creo que el nudo más conveniente es el de barril de toda la vida, que aunque sea un poco lento es el más resistente en diámetros gordos y en casa no nos corre prisa el montar un bajo.


Desde 2010 aproximadamente hasta la actualidad, confecciono bajos mixtos. Un bajo mixto es aquel confeccionado usando un bajo cónico al cual añadimos uno o más tramos de monofilamento para conseguir la acción deseada, tanto en el lanzado, presentación y deriva. Para ello, elijo un bajo cónico de mi gusto, en concreto suelo usar los Guideline Power Strike de 12 pies acabados en un 3x. Por lo general, los bajos que suelo emplear van entre los 18 pies hasta los 27, es decir, entre 2 y 3 cañas, por lo que desde esos 12 pies en adelante añado uno o varios tramos hasta confeccionar el bajo a mi gusto, dando mucha importancia a la longitud del terminal, como habréis leído en otros artículos, buscando que sea éste el que colapse formando línea floja que nos evite el dragado. Podemos elegir el cónico en función de nuestros gustos y tipo de pesca, por supuesto. En mi caso, opto por uno acabado en un diámetro relativamente grueso, como es un 0,20, por el tipo de pesca que hago y los diámetros que suelo emplear en punta.


Como conclusión y como suele ser habitual, en la elección de un bajo y su realización no hay una verdad universal, y hemos de ser nosotros los que conociéndonos a nosotros mismos, la línea (su numeración y perfil) que estamos empleando, las moscas con las que estamos pescando, nuestra manera de pescar y de lanzar y, siendo conscientes de los pros y los contras de cada tipo, material, perfil, longitud… confeccionemos un bajo que nos permita sentirnos cómodos.

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