INDICADORES Y SEÑALIZADORES DE PICADA

Quién más y quién menos, se habrá percatado de la gran variedad de señalizadores e indicadores de picada que hay en el mercado, además de los que muchos pescadores se fabrican ellos mismos con el mismo propósito. No es casualidad y por supuesto, responde a una demanda y una necesidad real de la que cualquiera que haya experimentando con las distintas técnicas de pesca a ninfa habrá tomado consciencia.

Antes de empezar, me gustaría señalar, que como pescador no competidor, no me veo encorsetado por ningún tipo de legislación adicional y que únicamente elijo y desarrollo mis técnicas de señalización en función de las condiciones de pesca, el tipo de escenario, de luz, de las ninfas que esté usando, la climatología y una serie de variables -también éticas- que trataré, en la medida de lo posible, de describir a continuación.

Señalizadores que pescan: moscas.

Soy partidario de siempre que las condiciones lo permitan, emplear moscas secas para indicarnos lo que está pasando con la mosca del dropper o ramal, es decir, aquella que pesca hundida, que como señalamos en este otro artículo, no tiene que ser necesariamente una ninfa o ir lastrada. La razón es bien sencilla, si elegimos moscas que combinen visibilidad y efectividad, pescaremos con dos moscas y podremos obtener reacciones a ambas, con lo que aumentaremos nuestra efectividad.

Saber elegir el tamaño y color de la seca a emplear en función del peso de nuestra ninfa, el color del agua, su velocidad y la luz tiene su aquel, pero por norma general, patrones en ciervo, en pato, con foam o con parachutes de postes de distintos tonos suelen hacer el trabajo. Como recomendación y si sois asiduos a esta técnica, recomendaría montar la misma mosca con postes o partes de la mosca que floten alto de distintos tonos. Resulta increíble cómo puede variar nuestra capacidad de detectar una mosca en las distintas condiciones de luz.

Otro quebradero de cabeza que nos encontramos es la longitud del dropper. ¿A qué distancia dejo que derive mi ninfa de la seca? Es algo tan flexible, que a penas me atrevería a escribir sobre ello, pero como directriz, podríamos decir que no solo hemos de tener en cuenta la profundidad a la que pretendemos que pesque, también que cuanto más corto el ramal, más anclada a la seca derivará, originando dragados en todos los ejes y por tanto, menos natural será a ojos de los peces. En definitiva, a mi me gusta ir cuanto más largo mejor, para buscar una deriva lo más libre posible, sin que por supuesto, vaya a ir enganchando cada dos lances y sin que la seca deje de cumplir su segunda función, que es detectarnos la picada.

HILOS COMO INDICADORES:

Principalmente hilos de distintos colores y con distintas formas, que juntos o por separado (podemos combinar distintos hilos para crear contraste, dependiendo de la luz, color de agua y fondo) nos facilitan adivinar y seguir la deriva de nuestra o nuestras ninfas y percibir pequeños cambios de velocidad o parones que deberemos aprender a interpretar para saber cuando se corresponden con picadas. Por supuesto, si estamos pescando al hilo, a la polaca o de punta, con tensión en todo el conjunto, deberemos intentar mantener ésta para percibir las picadas, pero nos seguirán siendo de ayuda para calcular la profundidad a la que navegan nuestras ninfas, estimar si la deriva es correcta en cuanto a velocidad y si está pescando en la zona que deseamos.

Muelle: También elaborado con hilos de colores fluor, es un señalizador desarrollado en competición para eludir la normativa competitiva. Su escaso peso y forma, le permite «flotar» en la tensión superficial en aguas más o menos lentas, y ayudarnos a detectar picadas cuando pescamos con ninfas ligeras en deriva natural y clásica. Bajo mi punto de vista y fuera del entorno competitivo, no tiene absolutamente nada que aportar a los pescadores que estén buscando algo que sustente sus ninfas y les haga de indicador en aguas lentas.

También podemos emplear pinturas, rotuladores, ceras y otro tipo de productos para pintar nuestro hilo habitual. Conseguimos el mismo tipo de señalización que usando hilos flúor, pero contamos con la ventaja de que podemos eliminarlos o aplicarlos fácilmente en el caso de las ceras, por ejemplo, y en general, que eliminan nudos extras que puedan ser el punto débil de nuestro bajo de línea y un engorro a la hora de producir más líos.

SEÑALIZADORES QUE FLOTAN:

Los podemos encontrar en la mayoría de las tiendas del sector. La mayoría de ellos no están desarrollados siguiendo el tipo de pesca que se nos encontramos en las aguas españolas y por tanto, no suelen ser de mucha utilidad. Me refiero a pompones de fibra XXL y corchos fosforitos con distintas formas, por ejemplo.

Podemos también tratar de modificar o replicar ese tipo de indicadores pensando en nuestros escenarios. Así por ejemplo, durante años use fibras destinadas al montaje, tipo «parapost», para señalizar pescando a ninfa. Empleando unas pocas fibras, hacía un nudo simple con ellas al rededor de mi tippet, a la distancia que considerara adecuada de la mosca, lo recortaba, quedando una bolita con un par de alitas de pocos mm y, aunque parezca mentira, si lo engrasamos, flota bastante bien y dado la cantidad de colores que hay a nuestra disposición, tenemos una herramienta para casi cualquier tipo de condición lumínica.

También durante algunas temporadas me dediqué, con la ayuda de un compañero de pesca, a perforar cilindros de foam de entre 1 y 2mm de diámetro, de colores chillones, de una longitud variable (entre 1 y 3cm). Introducíamos un pasador y los dejábamos preparados para pasar el tippet cuando lo necesitáramos en acción de pesca. Poco peso, discretos, penetran bien en el aire durante el lanzado y bien visibles. ¿Problema? Dan trabajo. Sin embargo, creo que hoy en día alguna marca comercializa algo muy similar.

Entre ellos, y dada la flexibilidad a la hora de emplearlo, el Biostrike es, en mi opinión, el más adaptable a cualquier tipo de agua y es lo que uso a día de hoy en la mayoría de circunstancias. ¿Por qué?

Porque me permite hacer casi cualquier cosa con él y digo casi cualquier cosa:

  • Puede ser un corcho de 3cms casi insumergible, capaz de sujetarnos un cuerpo de tungsteno, aunque no lo recomiendo, por su elevado peso a la hora de lanzarlo y su escasa discreción.
  • Puede ser una bolita – o varias- de un tamaño y peso ridículo, discretas, con capacidad de sujetar algo de peso, con buena visibilidad en casi cualquier tipo de condición y que además nos permite variar su distancia a la/s ninfas de forma instantánea o quitarlo en una milésima de segundo, pudiendo pasar a pescar a seca si nuestro bajo nos lo permite.
  • Puede ser una cera: ¿una cera? Sí, una cera. Hace años descubrí por error, al quitar de prisa y mal una serie de lentejitas de biostrike, que las marcas que habían quedado sobre el nylon, se veían perfectamente y hacían flotar esa sección. Con el tiempo, fui perfeccionando la forma de aplicarlo y a día de hoy lo hago conscientemente: tomo entre mis dedos un buen pellizco de biostrike. Conviene que este caliente o al menos, lo más caliente posible, puesto que su viscosidad aumenta mucho cuando no está frío. Con esa masa entre los dedos, pellizcamos el hilo y nos movemos arriba-abajo sobre él, en la zona que queramos pintar. Observaremos cómo vamos dejando una fina película de biostrike sobre nuestro bajo de línea. Cuando tengamos la longitud de hilo deseada pintada, podemos mojarlo y estamos listos para pescar. De esta forma, tendremos un señalizador versátil, que nos permite tanto pescar en aguas lentas, en deriva, de forma muy discreta, con cierta capacidad de sustentación, como hacerlo de punta, al aire, al hilo, etc. Para retirarlo basta con frotar de nuevo con las yemas de los dedos y con el calor de la fricción volveremos a dejar el hilo limpio. (Ver última foto del artículo para ver cómo queda).

Consideraciones a la hora de elegir uno u otro:

Cada una de estas técnicas para señalizar, tiene sus pros y sus contras, y dependerá de nuestra forma de pescar y los escenarios que frecuentemos, que encontremos mayor utilidad en unos o en otros, pero aún así, hay ciertas consideraciones generales o anotaciones que no me gustaría dejar de exponer.

En primer lugar, el color y cómo contrasta éste con el entorno, el agua, el fondo, etc. Es algo 100% subjetivo y no todos percibimos igual los colores, ni tenemos la misma facilidad para ver ciertos tonos. Mi consejo es que se lleven varios tonos, al igual que aconsejaba con las moscas, y que a veces se opte por combinarlos por secciones para crear contrastes. Como recomendación personal: un par de colores flúor, un blanco y a veces, uno negro.

En segundo, la técnica que estemos empleando. Especialmente en los últimos 10 años o algo más, desde la explosión de la pesca al hilo, hablar de pescar a ninfa se ha convertido en algo farragoso, especialmente cuando un porcentaje alto dentro de nuestro colectivo lo relaciona única y exclusivamente con pescar al hilo y derivados, pero este mundo va mucho más allá. Se puede pescar a ninfa lanzando, sí, lanzando, usando nuestra línea: aguas arriba, aguas abajo, en deriva muerta, a vista o al agua, y en cualquier tipo de agua: corrientes, tablas y pozos. Por supuesto, una bola de biostrike no tiene ninguna virtud para pescar al hilo, donde optaremos por hilos de colores y/o ceras o pinturas, pero esa misma bolita, o fibra engrasada, puede tener mucho que decir si estamos pescando en deriva muerta, lanzando más o menos largo, etc.

El siguiente punto es la influencia en el lanzado: muchos de estos sistemas añaden peso y volumen al sistema y eso, obligatoriamente, añade un problema a la hora de proyectarlos con nuestra línea. Esta situación se torna especialmente dramática en condiciones de viento, donde una buena técnica de lanzado saca a relucir sus virtudes y donde el rozamiento adicional de una mosca seca pescando en tándem, una bolita de indicador o un pompom, nos lastran notablemente. Como norma general, cuando lanzamos moscas lastradas y más, si lo hacemos en forma de aparejos de dos o más elementos (dígase dos ninfas, o una ninfa y una seca, o una ninfa y un indicador), con un claro efecto bisagra y además, al tener una masa apreciable, con su propia inercia, es recomendable emplear un lance oval, ya que nos protege a nosotros y a nuestro equipo de ser golpeados por algo, que a la velocidad que va y teniendo un anzuelo incorporado, puede hacernos mucho daño.

Seguimos con el dragado: pescando a ninfa tenemos un eje más de dragado, así que aunque la selectividad de los peces suele ser menor que cuando se alimentan en superficie, no es menos cierto que la presentación sigue siendo nuestra máxima prioridad y debemos conseguir que nuestra mosca navegue tal y como lo haría una natural. A este respecto, añadir un elemento como un señalizador, puede beneficiarnos o perjudicarnos en función de las circunstancias. Al emplear un señalizador flotante o una mosca, estamos sujetando nuestra ninfa a un ancla flotante y, como sabréis, la velocidad del agua en superficie rara vez es la misma que en las capas inferiores. Por lo general, es bastante superior. Así que en muchas situaciones de pesca nuestro indicador estará tirando de nuestra ninfa, acelerando su deriva y eso, no es bueno. Además esa mosca seca o señalizador, está expuesta a elementos externos como el viento, que por ejemplo, si sopla fuerte con una componente aguas arriba, puede llegar a frenarlo de tal forma que ocasione un dragado frenando la deriva de nuestra ninfa. En estos casos, conviene emplear elementos que no sujeten la deriva o que lo hagan lo menor posible, es decir, hilos de colores, pinturas o bien, la técnica de la cera biostrike que os descrito anteriormente.

Por último, los peces, los malditos y queridos, peces: por supuesto y aunque los trato al final del artículo, las truchas y sus gustos y peculiaridades tienen mucho que decir. He lidiado con peces que no soportaban ningún tipo de indicador sobre sus cabezas y otros a los que les podrías pasar un trasatlántico por encima. He tenido la oportunidad de ver cómo en Nueva Zelanda, peces que soportaban una elevada presión de pesca, reconocían como peligro y se espantaban de un tandem seca-ninfa y esos mismos peces, no tenían ningún problema con esa misma ninfa presentada en solitario con un segmento pintado de cera biostrike. En definitiva, usemos nuestro conocimiento y capacidad de observación para optar por la solución que más éxito nos garantice. Es obvio que una trucha buscando ninfitas en una orilla somera de poca profundidad, no es la mejor situación para lanzar una bellota de corcho o un plumero, pero también es obvio que, por muy buenos pescadores a vista que seamos, hay situaciones donde no vamos a ser capaces de detectar el 100% de las picadas a tiempo y no vamos a ser menos hombres o peores pescadores por ayudarnos con algún tipo de herramienta.

Siguiendo con esto y para terminar: En efecto, al igual que el otro día dedicaba la última parte del artículo de los tippet al postureo, creo obligado hacer esta misma reflexión en este nuevo artículo. Tenemos puristas para todos los gustos y colores y en esta cuestión, no iba a ser menos. Todos habremos escuchado al fenómeno de turno sacar pecho con un «yo no uso indicadores de picada, no los necesito» o la apreciación despectiva del listo de turno «va, pero eso es como pescar con corcho», etc.

Sinceramente, llevo 25 años pescando a vista, ha sido para mi una obsesión a lo largo de mi evolución como pescador, desde que lo hacía con saltamontes vivos o gusarapas y a vara hasta hoy. He pescado toda clase de ríos y aguas, por toda España y por medio mundo, siempre buscando enfrentarme a esa situación. Por supuesto, en el camino me he enfrentado a toda clase de peces con caracteres y comportamientos muy dispares. Y, en efecto, he fallado muchos peces por ser un capullo que se creía capaz de ver o intuir todo, en cualquier tipo de agua y profundidad, bajo cualquier tipo de luz y a cualquier distancia. Y los sigo fallando, porque una cura de humildad de vez en cuando me recuerda y enseña. Y me sigo cabreando. Conmigo, no con los peces, ni con la luz. Ya somos mayorcitos para vivir de las excusas.

A lo que voy, está claro que en un entorno competitivo, muchas de estas técnicas de señalización no pueden ser empleadas y por supuesto, ello ha llevado a los competidores a desarrollar alguna de las técnicas que he intentado describir en este artículo y también, por supuesto, a evolucionar y mejorar como pescadores a vista o a ciegas y ser capaces de detectar picadas casi imperceptibles. No es menos cierto que fuera de esa normativa de competición, hay margen de mejora para ayudarnos con todas estas herramientas en función de nuestras necesidades.

Yo, en lo que a mi respecta, seguiré cabreándome conmigo como un mono cada dos por tres, porque sí, porque tirar a una trucha a vista, intuir un movimiento, un cambio de color, un espasmo de opérculo o de aletas, clavar y ver cómo se retuerce, me pone. ¡Me pone mucho! Y es una de las cosas que más me gustan de este mundo. Pero no es menos cierto, que por el camino y entre tanto cabreo, he aprendido que a veces, tengo más opciones de fallar que de acertar y que usando la ayuda adecuada en el momento adecuado, mis opciones de éxito aumentan exponencialmente y muchos de los peces que saco, se los debo a esa ayuda. A veces, no me hubiera hecho falta, pero otras… Y no me considero peor pescador por ello, al revés.

*Anexo: ¿A dónde miro cuándo estoy pescando a vista y decido usar un indicador porque no lo tengo claro? ¿Al pez? ¿Al indicador? Pues lo siento, a los dos a la vez. No es fácil, pero se puede. ¿Por qué? Porque si eres capaz de detectar la picada con tus ojos, nunca, nunca, nunca, nunca esperes a que el indicador te la chive. Si lo haces, a veces, puede ser tarde. Y es que por muchas herramientas de las que dispongamos, la pesca es pesca y siempre quedarán cuentas pendientes y peces que nos harán volver una y otra vez.

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