10 consejos para pescar truchas a mosca a principio de temporada

Estamos a las puertas de una nueva temporada truchera, que esperemos se vea limitada lo menos posible por la coyuntura actual. A medida que los días alargan, nuestra fiebre por volver a encontrarnos con nuestras amigas pintonas crece y nos afanamos en el torno, lanzando en el prado o simplemente, evocando recuerdos de pasadas campañas.

No puedo negar que estos primeros compases de la temporada se encuentran entre mis favoritos. Disfruto enormemente de los ritmos lentos, caprichosos e inciertos de los comienzos de la temporada de trucha. Esa climatología variable, caudales inestables y actividad frenética de los peces condensada en unos pocos minutos, son una droga a la que uno difícilmente puede renunciar. El juego del todo o nada.

Y es que la pesca en marzo y abril es sencilla, al menos si la entiendes como un servidor. No digo que sea la forma correcta, ni mucho menos la más efectiva, pero a mi me funciona. O al menos lo que yo humildemente entiendo por funcionar, que nada tiene que ver con reventar el contador, si no con volverme a casa con una sensación de plenitud absoluta tras haber disfrutado de unos pocos lances de una calidad infinita, tras haber dado en la diana con el momento y el lugar, estando al 100% para disfrutar del espectáculo que son nuestros ríos. Y es que muchas veces, todo se reduce a algo tan sencillo como eso.

A continuación unos consejos prácticos para disfrutar más de la pesca en los meses de marzo y abril:

  1. Revisa con tiempo tu equipo: una obviedad, pero precisamente por este motivo es algo que solemos pasar por alto. Lejos quedan octubre y las últimas truchas de la temporada y si no lo dejaste todo al día, es muy probable que tengas la caja temblando -es hora de saquear a algunos amigos-, que no renovaras los tippet o que se hayan echado a perder en estos meses, que tengas el wader con agujeros de todo tamaño y condición, que las suelas de tus botas estén ya sin fieltro o sin clavos, que el invierno haya dejado tu línea más seca que la mojama, que tu sacadera tenga un siete por el que se cuelan truchas de kilo… esas cositas sin importancia. ¡Ah! Recuerda renovar tu licencia de pesca. Y sí, casi todos los supuestos anteriores han sido fielmente testados por quien escribe en alguna ocasión.
  2. Vístete para la ocasión: Si hay un momento del año sinónimo de garitas y frío, ese es el principio de la temporada en nuestra geografía. ¿Quién no ha dejado de sentir las piernas a media eclosión? ¿Qué pescador no ha disfrutado de la cálida brisa de la meseta castellana en el mes de abril mientras disfruta de un vadeo hasta medio ombligo en esas aguas termales de los ríos regulados? No me voy a enrollar más, se entiende. Echa un vistazo a este artículo y, pues eso, abrígate que hace frio, que decía mi madre. Tómatelo en serio, he visto a pescadores irse al bar o a casa porque ya no podían más cuando empezaba el festival y, aunque si padeces esta enfermedad hasta el punto que la padezco yo, jamás dejarías plantadas a esas bellezas de principio de temporada (¡así pierdas un miembro por congelación!), he de confesar que más de una vez, al borde de la hipotermia y con poca sangre en mi cerebro y menos en mis manos, quizá y solo quizá, he perdido algún pez por hacer un lance vergonzoso.
  3. Controla los caudales: Por deformación profesional, he de confesar que reviso los caudales de media España varias veces por semana, durante todo el año. Sí, que le vamos a hacer, uno que es rarito. Lo cierto es que a veces saber como les ha ido el invierno a nuestras amigas me ayuda a entender ciertos patrones de comportamiento, descartar tramos o apostar por otros y, por supuesto, ya en estas últimas semanas antes de la desveda, a planificar las primeras jornadas de pesca. Me facilita tremendamente la vida últimamente en este asunto la app de MYFISHINGMAPS, ya que puedo consultar caudales y gráficas de de tendencia en todas las confederaciones de forma rápida e intuitiva desde la app de mi móvil. Y de paso puedes consultar normativas para no meter la pata.
  4. Climatología: Como he mencionado antes, la climatología marcará con total seguridad el éxito de nuestras primeras jornadas de pesca. Así que nada, estamos aquí para disfrutar, a ver si dan solecito, 20 grados y poco viento y echamos un buen día con los amigos. Claro que sí. ¡PUES NO! Esto es un deporte para gente dura, aquí se curte la piel y el espíritu. Solo los sufridores saborearan la gloria. Fuera bromas, los yonkis de este tipo de pesca aplaudirán cuando en el telediario oigan a Roberto Brasero decir que viene una borrasca con bajísimas presiones, mucho frio, lluvia… vamos, el coctel ideal para tener una jornada épica de principio de temporada. O un bolo, pero eso esta clase de enfermos sin solución lo tenemos asumido.
  5. Se puntual: no hay nada que le joda más a una trucha de esas de 2 kilos largos que lleva todo el invierno pensando en zamparse tu mosca, que que llegues 3 horas antes cuando no está arreglada y la pilles con los rulos y el camisón. ¡Un poquito de por favor! Con la avalancha de gente con varias cañas colgadas del chaleco tirando tungsteno por las corrientes o las tablas (todo vale), una de las reglas de oro del mosquero de nuestro país ha caído en el olvido: al río a principio de temporada se va después de haber comido unos buenos huevos con panceta, tomado dos cafés y leído la prensa. Sin prisa, vamos. Y a casa a merendar, no seamos pesados, hay que empezar poco a poco, que luego llega mayo y estamos ya reventados. Recuperemos nuestras tradiciones, por favor.
  6. Sota, caballo y rey: Y entre tanto cachondeo, a estas alturas os preguntaréis a dónde quiere ir a parar este Varo. Pues eso, que en estos compases de la temporada de pesca, todo se reduce a un par de eclosiones muy puntuales y además totalmente focalizadas en las horas centrales del día, cuando el agua calienta un poco y las especies típicas de Bétidos y Rhithrogenas de esta época encuentran condiciones óptimas para emerger. Estas moscas suelen tener predilección por las condiciones meteorológicas antes señaladas, con bajas presiones, tiempo inestable, algo de lluvia, etc. y la magnitud y duración de la eclosión son en muchos casos dependientes de esas condiciones climatológicas, además de la temperatura del agua y por supuesto, las condiciones intrínsecas a cada tramo (lecho, calidad de agua, etc.). Los bétidos, cuyo máximo exponente lo encontramos en Baetis rhodani, son las clásicas oliva de principio de temporada, generalmente en tamaños en torno a un #16. Por otro lado, entre los heptagénidos destaca el pardón, march brown o tabaco, que no es más que la clásica Rhithrogena germánica o antiguamente R. haruppi como la denominó Rafael Del Pozo en su mítico libro «Moscas para la Pesca».
  7. Empatía: Siempre es importante ponerse en el lugar del otro. También en el de nuestras truchas. Pensad en un invierno largo y frío, tras una freza extenuante. Vuestro metabolismo basal por los suelos gracias a una temperatura del medio a menudo inferior a los 10 grados, lo que te hace sentirte perezoso y con poco apetito, pero al mismo tiempo, eres consciente de que hay que recuperar las fuerzas y el peso. Buscas tramos de río tranquilos, en los que no tengas que batallar contra la corriente constantemente y solo te expones cuando vale la pena. Posturas donde el balance energético sea óptimo y puedas ser eficiente en tu ingesta de calorías, en esos pocos momentos en los que se dan las condiciones para ponerse a comer. En esos momentos, eso sí, no dejarás pasar una mosca (salvo que vaya derrapando ejem ejem…). No en vano, tu supervivencia depende de ello. Y es así de sencillo amigos, buscadlas en los sitios que reúnan estas condiciones y daréis con ellas: tablas lentas, pozas, raseras de poco tiro, etc. deberán ser nuestros apuestas para estas primeras esperas de la temporada.
  8. Busca tramos tranquilos: a todos aquellos que veis el coche de un compañero pescador y algo en vuestra cabeza os susurra: «aparca ahí que seguro que es buen sitio». ¡QUEOSFOLLEN! Se tenía que decir y se dijo. Ahora en serio, (bueno, lo anterior también iba en serio, anda que no hay río…) como habréis deducido, en estas circunstancias donde dar con el sitio adecuado en el momento adecuado es fundamental, cuanto más tranquilo y menos frecuentado esté el tramo de río elegido, mayores opciones tendremos. Por supuesto, esto es algo aplicable y recomendable durante todo el año, pero lo cierto es que a veces erramos. Sí, como todo el mundo: Llegas a las 13:00 a la postura elegida, tras haber almorzado huevos con panceta y hecho los deberes, y los pajaritos ya están por allí. Buena señal. Si aun no hay pájaros de garita por las ramas, es que te deberías haber tomado otro café. Al de un rato empiezas a ver los primeros veleritos navegando por el agua y esperas paciente. Y nada. Te empiezas a poner nervioso. La eclosión va en aumento y parece que no hay nadie en casa. En estos momentos tienes dos opciones: 1. si conoces el sitio y sabes que ahí hay un pez que merece la pena, aguantar como un campeón. 2. Pies para que os quiero. Normalmente, cuando elijo un tramo para principio de temporada, tengo una postura B, C, E, H, J, X… Z, en mente. Cuantas más mejor. Muchas veces estas eclosiones y periodos de actividad son caprichosos y puedes encontrarte un corro de truchas con una actividad frenética en la postura C, cuando en la A y la B, a priori mejores, no se movía un pez. Dicho esto, cuantas más opciones tengamos sin tocar, más opciones de éxito.
  9. Ande o no ande, caballo grande: Bueno, ya sabéis cuál es mi filosofía respecto los hilos, pero a principio de temporada, uy a principio de temporada… todos los que atan una Rhodani a un 0,11 en marzo… ¡golpe de remo! A todos los que atan un pardón a un 0,12… ¡golpe de remo! Yo ahi lo dejo, luego ya cada uno que pierda sus peces como quiera.
  10. Cuídalas, que tienen que durar: al hilo de lo anterior, por favor, recordad que es un momento algo delicado para nuestros peces. Dependiendo del río y de cómo haya ido el invierno, no estarán boyantes que se diga. Así que por favor, cuidadlas, acortad la pelea, usad sacaderas sin nudos, anzuelos sin muerte, mantenedlas en contacto con el agua y tratad de devolverlas al agua lo más rápido posible, pero sin prisa. El agua está fría y no están fuertes, dejad que recuperen y ojalá pronto podáis volver a disfrutar de ellas.

¡Nos vemos por los ríos!

Share:

More Posts