CÓMO VESTIRSE PARA PESCAR

No tuve la suerte de tener un padre pescador, pero tuve la inmensa fortuna de tener uno con una paciencia infinita y un gusto por la Naturaleza inmenso, que nunca escatimo en tiempo para que yo disfrutara de mi pasión. Y además uno que da buenos consejos.

Siendo un crío que pensaba 24h al día en pescar, uno tiene un ansia tremenda por progresar y muchas veces, equivocadamente (pero esto no es algo intrinseco a la edad, si no a la condición humana), se cree que lo hará con una caña mejor, un carrete mejor… Mi padre, en ese sentido, siempre me decía: «en material poco a poco, en ropa de pescar, lo que quieras». Invertir en ropa de calidad es invertir en estar cómodo y a gusto y eso es disfrutar el doble. Eso es lo que convertirá un mal día de pesca en uno bueno.

A día de hoy, he hecho ese consejo mío y sigo pensando que saber vestirnos en cualquier actividad al aire libre es la clave para disfrutar y, llegado el caso, también es la primera medida de seguridad. Es nuestra primera barrera frente a condiciones adversas, no lo olvidemos.

¿CÓMO ME VISTO? POR CAPAS.

Por supuesto y antes de nada, hemos de adquirir el hábito de estudiar la meteorología de la zona que vamos a pescar y el parte meteorológico diario. Esto es aún más necesario cuanto más expuestos vayamos a estar o más lejos del coche se vaya a realizar la acción de pesca, como puede ocurrir en zonas de montaña, etc. Esto nos permitirá tomar una decisión acertada con las mayores garantías posibles, si bien siempre debemos ser prudentes y conservadores.

Lo más versátil en actividades como la pesca a mosca, donde se puede alternar periodos de ejercicio aeróbico con otros de reposo en un ambiente en el que además, podemos experimentar grandes cambios de temperatura y humedad en una misma jornada, es vestirnos por capas. Esto nos permitirá ir añadiendo o quitando capas para buscar nuestra zona de confort en función del momento y condiciones.

Pongo un ejemplo: si optamos por la clásica chaqueta de agua de varias capas, con relleno aislante y debajo llevamos una camisa, quizá estemos bien cuando salgamos del coche, pero tan pronto empecemos a caminar es probable que empecemos a sudar o, al mediodía con unos grados más estemos sofocados, pero no lo suficiente como para quitárnosla y pasar frío solo con nuestra camisa, sin un término medio posible. Solución, optar por más capas, cada una diseñada con unas cualidades distintas en búsqueda de un propósito determinado.

Podríamos resumir las ventajas como:

  • En situaciones de mucho frío y humedad o viento, llevaremos las tres capas. O más, ya que podemos usar varias primeras capas y varias segundas, si estamos en condiciones de frio extremo.
  • En situaciones de frío pero sin lluvia o humedad, ni viento, podremos optar únicamente por llevar las 2 primeras.
  • Si tenemos lluvia o viento (que es uno de los factores que más nos enfrían), podremos elegir una primera y una tercera capa.
  • Si subiera mucho la temperatura o estuviéramos haciendo un esfuerzo, podemos quedarnos únicamente con la primera.
  • Y por supuesto, termorregularemos mucho mejor al tener siempre a nuestra disposición alguna prenda en nuestra mochila o chaleco de pesca.

Antes de empezar, me gustaría señalar que el número es más bien un adjetivo funcional para designar las cualidades y proximidad al cuerpo, no haciendo referencia persé al número de prendas que llevaremos. Me explico: En caso de mucho frío, usaremos incluso dos primeras capas, o más frecuentemente, dos o tres segundas capas, la una sobre la otra. Normalmente, las prendas en la actualidad intentan tener acabados que, por decirlo así, deslizan bien los unos sobre los otros, intentando no restarnos movilidad cuando nos vestimos con una capa por encima. En mi experiencia por ejemplo, en estas condiciones de frío extremo, podíamos elegir llevar: 2 primeras capas + un forro fino + 1 o 2 chaquetas de fibra + chaqueta de membrana. A pesar de acumular 6 prendas, estamos usando un sistema de tres capas, cuyas funciones paso a intentar describir a continuación:

PRIMERAS CAPAS:

Las primeras capas son aquellas que llevamos pegadas a la piel. Su función principal es la de ayudarnos a termorregular, alejando la humedad del cuerpo y manteniéndonos secos. En condiciones de calor suelen ser prendas holgadas con mucha transpirabilidad y que además nos protegen del sol y los rayos UV y en condiciones de frio las prendas están diseñadas de forma más ceñida y con un mayor gramaje para ayudar a retener el calor.

Podemos hacer dos grandes grupos: las sintéticas y las naturales, entre las que destaca la lana. La lista entre los poliéster y fibras sintéticas es interminable y su principal virtud frente a la lana suele ser el precio. En contrapartida, especialmente en prendas baratas que no tienen tratamiento antibacteriano, son prendas que tienen a oler bastante con el uso prolongado. En cambio, la lana merino nos ofrece grandes prestaciones en cuanto a transpirabilidad, alejando rápidamente el sudor de nuestro cuerpo y manteniéndonosla secos y confortables sean cuales sean las condiciones, incluso en mojado si tenemos un accidente y nos damos un baño.

Para terminar y a modo de consejo, recomendaría evitar los algodones, precisamente por este último motivo. Los sintéticos y especialmente las lanas, tienen la gran virtud de seguir reteniendo calor cuando se mojan, mientras que el algodón es un sumidero y nos chupará literalmente nuestro calor corporal si lo mojamos por accidente o si lo sudamos en algún esfuerzo. Algo totalmente a evitar en condiciones de tiempo frío.

SEGUNDAS CAPAS:

Podríamos decir que son el aislante de nuestro sistema de capas. Su función es la de crear una capa de retención de calor. A más gorda la capa o tabique, más calor nos permitirán conservar.

Esta capa es quizá la que más evolución ha sufrido en los últimos 20 años, con gran cantidad de materiales nuevos en el mercado. También los podríamos dividir entre sintéticos y naturales (pluma), pero en el caso de la pesca, recomendaría totalmente huir de la pluma. Por mucho que en la actualidad haya marcas que traten la pluma para hacerla hidrofoba, sigue siendo un material tremendamente delicado que cuando lo mojamos, pierde por completo la capacidad de retener calor y nosotros somos pescadores, con mucha tendencia a entrar en contacto con el agua, meter una manga al soltar un pez, etc.

Así pues, entre los sintéticos la lista es interminable, pero podríamos abreviar y dividirlos en «forros» y chaquetas «insuladas». Atrás quedaron los años de esos gruesos y pesados forros polares, pero estos han evolucionado a capas ligeras, altamente elásticas y con buena transpirabilidad, por lo que son prendas perfectas para llevar encima de nuestra primera capa en situaciones de no mucho frío o cuando prevemos que vamos a realizar algo de actividad física.

Las chaquetas insuladas son todas aquellas que han sustituido el relleno de plumas por fibras sintéticas de diferentes nombres, que básicamente crean un tabique de aire caliente al rededor de nuestro cuerpo, con la gran ventaja de que cuando se mojan, siguen manteniendo esta cualidad. Suelen ser altamente compresibles, por lo que nunca está de más echar una en el chaleco o mochila, just in case.

TERCERAS CAPAS:

Prendas con membrana. Sí, por supuesto, estamos refiriéndonos principalmente a las prendas impermeables, pero también a todos aquellos tejidos corta vientos.

En la actualidad también hay muchas prendas que han optado por ser una capa 2,5 por así llamarlo, he incorporan en una de las segundas capas antes mencionadas una membrana muy ligera, un tejido cortavientos en las partes más delicadas como el pecho o un tratamiento ligeramente impermeable. De esta manera, conseguimos cierto aislamiento de los elementos, ahorrándonos una prenda, cuando las condiciones no son tan malas.

GORROS, BUFFS, GUANTES Y CALCETINES:

No debemos de descuidar estas otras prendas accesorias si lo que buscamos es confort. Bien sea en condiciones de calor extremo, donde una buena gorra y un buff nos ayudaran a quitarnos el sol de la cara y la piel; o en condiciones de frío, donde un buen gorro y un buff nos sellarán esas fugas de calor que optimizaran todo el trabajo del resto de nuestra vestimenta, estas prendas no deben de ser descuidadas.

Si hay algo que no querría ser en la vida es diseñador de guantes de pesca. ¿Quién no ha acabado desquiciado con unos guantes en una jornada de frio intenso? Salimos del coche con nuestros guantes y qué maravilla. Empezamos a pescar y la mayoría se convierten en un sufrimiento, limitando mucho las sensaciones durante el lanzado. Y los que a estas alturas aún nos siguen convenciendo, para cuando llevamos una hora pescando, ya están mojados y no sabemos si nos están ayudando o haciendo un flaco favor. En lo personal he acabado por usarlos únicamente fuera de la acción de pesca en si misma, confiando el calor de mis manos a los bolsillos calientamanos de mi wader/chaqueta y a unos calentadores si el frío es mucho.

Por otro lado, su uso es más que recomendable en situaciones de mucha exposición al sol, como protección frente a quemaduras, aunque un servidor prefiere llevar camisas con mangas largas y hueco para el pulgar. No protegen tanto, pero las encuentro mucho más cómodas a la hora de lanzar y percibir sensaciones en la caña.

Los últimos serán los primeros y es que hay que empezar a vestirse por los pies, o eso se dice. Los calcetines, otros grandes descuidados en el mundo de la pesca, hasta que no sentimos los pies. Y no hay nada más incomodo. El confort en nuestros pies y manos, empieza en nuestro cuerpo, en las zonas vitales, no podemos olvidarlo. Si queremos tener unas manos y pies calientes, lo primero que hemos de asegurarnos es de que nuestro cuerpo perciba que no ha de destinar energía y sangre a calentar nuestros órganos, ya que de ser así, destinará el riego sanguíneo a esta función y dejará las partes de nuestro cuerpo menos importantes para nuestra supervivencia, como son nuestros pies y manos, sin irrigación y por tanto, helados.

Aún vistiéndonos adecuadamente, en muchas ocasiones es difícil conservar el calor en nuestros pies. Unos buenos calcetines de lana nos ayudarán con la tarea. A mas gordo el tejido, mayor será la capa de aire que retengan entre nuestra piel y el neopreno y más calientes estaremos. En este sentido, no soy partidario de acumular varios calcetines, al menos no con el propósito de conservar calor, ya que por lo general lo que conseguimos es comprimir los tejidos al estar dentro de un espacio muy limitado, y por tanto hacer que esa capa de aire aislante sea menor. En mi experiencia, me ha dado mejores resultados un sólo calcetín interior y uno de neopreno exterior (por fuera del botín del wader). No en vano, por ejemplo, los especialistas en climas muy muy fríos, como es la pesca del steelhead en invierno en América, suelen preferir vadeadores de bota de goma, en parte por esa amplitud en la zona, que no es más que una gran cámara de aire que nos aislará de la perdida de calor.

APLICACIÓN A LA PESCA Y LOS WADER:

Si has leído hasta este punto es muy probable que ya te hayas hecho una idea bastante precisa de todas las aplicaciones que tiene vestirse por capas a la hora de aplicarlo a la acción de pesca o a tus condiciones habituales de pesca, pero antes de terminar me gustaría profundizar un poco más en los vadeadores y qué llevamos debajo de ellos, puesto que es tan importante o más que el propio modelos de wader que elijamos y por supuesto, fundamental para mantenernos calientes o frescos, en nuestras jornadas de pesca.

No es la primera vez, ni será la última que veo a alguien con un wader de 800€ y unos vaqueros debajo. O alguien quejándose de lo fríos que son los vadeadores transpirables, o lo poco que transpiran, según sea el caso. Y por supuesto quejándose de lo poco que le duran.

Los vadeadores son prendas modernas, altamente técnicas. Son una tercera capa y como tal, están diseñados para ser utilizados siempre con prendas por debajo que les añadirán las cualidades que necesitemos en función de las condiciones en las que vayamos a usarlos.

Por supuesto, que la primera de todas ellas será comodidad, ya que todas las prendas diseñadas como prendas interiores suelen ser altamente elásticas o deslizantes bajo el wader, así que nuestro rango de movimientos será altísimo y no maltrataremos el interior de nuestro wader con tejidos agresivos que puedan afectar a su longevidad.

En segundo lugar, vamos a tratar un supuesto de condiciones de pesca calurosas, tanto en el exterior como en el agua, donde nuestra prioridad es alejar nuestro sudor y condensación de nuestra piel, manteniéndonos secos y facilitando que la membrana del wader transpire. En estas situaciones, con una malla pegada a nuestra piel será suficiente. Como hemos señalado con anterioridad, puedes elegir entre sintéticas o de lana merino. Estas últimas son mis preferidas, ya que el confort sobre la piel creo que es superior al sintético y sus propiedades antiolor son un punto a favor en una prenda que a buen seguro necesitará de ellas. Y por qué no, también podéis animaros a probar el wetwading.

Siguiente: entretiempo. Condiciones muy habituales en nuestro país, con temperaturas más o menos suaves en el ambiente y en el agua, y una acción de pesca en la que no esperamos hacer largas garitas, por ejemplo. A la ya anterior malla, hemos de añadir una segunda capa que nos aisle y nos permita conservar nuestro calor corporal. Mis favoritas son las prendas de forros elásticos en distintos gramajes a elegir en función de las condiciones. A día de hoy se pueden encontrar incluso con corte tipo chandal, con algún bolsill, y resultan incluso muy aparentes para ir al río ya medio vestidos desde casa, sin que te miren raro en la gasolinera o en la cafetería.

Por último: frío intenso. Temperaturas bajas en el agua y/o en el exterior y/o tiempos de espera muy largos dentro del agua. A esas dos capas ya mencionadas terminaríamos por añadir una tercera prenda de fibra, actualmente ya ampliamente comercializadas por marcas del sector y otras de montaña o ski. Estos pantalones de fibra añaden un gran aislamiento con muy poco peso en comparación con los antiguos petos o pantalones forro 500, a la vez que deslizan perfectamente en el interior de nuestro wader, por lo que a penas notaremos que los llevamos puestos. Mis favoritos tienen ademas cremalleras en ambos laterales, por lo que si por ejemplo al mediodía sube la temperatura y estamos cociéndonos, es muy fácil quitárnoslos sin tener que quitarnos el wader.

Para terminar, y como a buen seguro algunos estaréis sacando la calculadora y echando números de la cantidad de dinero que debéis de invertir si seguís los consejos desglosados en las líneas anteriores, me gustaría acabar como he empezado, concienciando de que comprar ropa de calidad es una inversión en nuestro disfrute, confort y seguridad y no un gasto. Además, la incorporación al mercado de marcas de deporte generalistas que comercializan gran cantidad de prendas de estas características, muchas veces destinadas a otros deportes, pero perfectamente compatibles con la pesca, con una relación calidad precio inmejorable, hace que el tema económico ya no sea más una excusa. Por supuesto, las marcas de nuestro sector, ofrecen pequeños detalles técnicos que por supuesto añaden confort y prestaciones en acción de pesca que el pescador que tenga posibilidades seguro sabrá valorar, pero por favor, vestiros bien y disfrutar de nuestro deporte, sean cuales sean las condiciones. Ya no hay excusas.

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